Radio Clásica

El Club de lectura leo luego existo

El Club de lectura leo luego existo
Un sabado de aventuras en el Cusco. Foto de ¡Eps!
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lunes, 2 de junio de 2008

Se parece

Sudeció una noche; la esperaba en casa, seguro de que junto a ella todo estaría más claro. La ultima vez que nos vimos todo termino en una discusión. Las palabras que le dije y el silencio que acompaño a su mirada me hicieron darme cuenta de que estaba enamorado de una parte de ella. Es difícil enamorarse cuando ella te amenaza con una pistola y te dice que eres parte del pasado. Pero así de obstinados somos algunos. La seguí un buen momento y en eso ella se encontró con alguien, al parecer su nuevo enamorado.
Estaba un poco confundido, ahora que reviso los papeles, pero él se parecía a mí, tenía los mismo ojos y el rostro, pero había algo que no estaba bien, tenía una pequeño tic que en un principio confundí con el cansancio de quien está esperando al amor. No lo dude un momento, me dirigí a él y le dije que por qué me había quitado el amor de mi vida. Pero aquel hombre no me escuchaba. Empecé a gritar, aun así no me hacia caso. Le dije: es mejor que te quedes con ella y el me respondió que ya no quería, que solo lo hacia por molestarme. Ambos nos fuimos de aquel lugar, en direcciones opuestas. Mientras ella nos miraba sorprendida. Nunca más nos volvimos a ver; aunque creo que ahora alguien esta llamando, espero que no sea él, a fin de cuentas no sabría que decirle.
Pero ocurre algo extraño. Se nota una silueta a contraluz, el cigarro que estoy fumando ahora parece un timido reflejo del que fue. Es una noche oscura, pero eso no parece importar y tampoco como converso con la persona que esta al otro lado. Habla de cosas que solo yo sé o que creía saber. Me habla de la primera enamorada que tuve o que tuvimos, todo es confuso, se acuerda de la vez que me pelee con mi mejor amigo, conoce que libros me gustan, cual es mi película favorita. Habla de un primer libro leido, no recuerdo si de Juan Ramon Jimenez, de eso ambos no estamos muy seguros, en todo caso soy yo el que le hace dudar. Es que estas seguro, dice él, a lo que respondo con un silencio seguido de un profundo suspiro, anuncio de algo que, no sé exactamente como, va a hacer posible un encuentro, que no tanto. Hoy no puedo, responde, mientras busco insistentemente una foto. Espera, dice él, recuerdas que aquella noche su padre se fue de casa. Lo recuerdas. Estabas nervioso, esperando a que alguien te dijera que era lo que seguía. Tu timidamente tomaste un libro y te hiciste el que lo leía. Pero ella te lo quito, tenía un caracter fuerte, pero lo único fuerte fue eso, luego se comporto distinto.
Por supuesto que lo recuerdas, no te hagas. Creo que tenemos muchas cosas de las que hablar. Te parece el proximo viernes. Ah, lo olvidaba, también se que estas escribiendo unos poemas, y estoy enterado de que uno de ellos es una copia de un poema de Edson. Eso no es malo, además él tambien tomo tus palabras cuando se le declaro a Milagros, así que no tienes que sentirte mal. Aquella voz me decia todo eso, mientras un escalofrio recorría mi cuerpo. Colgue el telefono y me sente un rato, estaba haciendo algo de frio, restregue mis manos para ver si aun estaba ahí.

viernes, 23 de mayo de 2008

Un día...

El otro día estuve escuchando una canción de U2, "Beautiful day", así es como la recuerdo...La vida está hecha de días, de momentos intensos y otros más tranquilos, a algunas personas les gusta la voragine de la vida diaria, otras prefieren la tranquilidad de un día soledado o nublado. Creo que hay muchas formas de ver la vida, desde la de un soñador hasta la de una persona totalmente materialista. Algunas personas quieren tener mucho dinero y riquezas y otras esperan tener tranquilidad y algo de paz.

Encuentros de personas, algun amor, un día soleado, la voz de un hermano que habla de un viaje que hizo a un lugar lejano y otro que imagina una aventura en medio de la sala, mientras escucha o piensa en el día siguiente.

El otro día lei un artículo interesante de Vargas Llosa, que hablaba de la verdadera felicidad, de lo que uno quería para no fracturarse, para estar feliz de la vida, de hacer lo que a uno le gustaba. No hay que desechar el hecho de que para vivir hay que tener dinero y una posición social, requisito indispensable en la sociedad actual, pero también se puede elegir el no preocuparse de la posición social y la riqueza, para esto se tiene que saber que el infierno no son los otros como Sartre sostenía; el infierno puede estar en cualquier parte.

Los días bellos como la canción de U2, están presentes en todos los momentos que uno vive, en una historia, un libro, incluso ahora, aunque la literatura y el cine han hecho de la felicidad el camino previo a su logro, son importantes para saber en que consiste esto que el hombre busca. En casa a veces veo a mis primos y hermanos y noto lo diferentes que somos, sobre como pensamos e imaginamos el mundo, sobre el por qué nos extraviamos en viajes que son como los de Hesse y de Verne, también creando selvas y bosques inaccesibles. Esto es también importante, que las cosas no sean dichas tan claramente, que exista un cierto misterio, pero que sea una puerta de entrada a lo que buscamos.

La desesperación de personajes tales como Gregorio Sansa en la Metamorfosis y la posición de Kafka en las cartas a su padre muestran que si hay fuerzas que están más allá de nuestro entendimiento y que ellas si bien existen también pueden vencerse, a pesar de que Gregorio se convirtio en un insecto, la obra nos abre la posibilidad de que eligamos mejor las cosas que queremos. No es que sea todo cierto, incluso al escribir se entra de nuevo en la felicidad y la infelicidad tantas veces como los personajes que se relatan, se vive una aventura con las penurias que uno tiene y que los otros comparten.

jueves, 8 de mayo de 2008

Algunos cuentos


En los cuentos de Camilo, como en las historias terroríficas, se siente la presencia de fantasmas, los que te hablan o por lo menos están escuchándote. Cuando se lee el café de artistas y al observar sus otros cuentos, en los que dice que si uno piensa en ser un fantasma con el tiempo se convierte en uno, se siente la predeterminación de un destino.

Sobre todo al leer los relatos de José, se nota una presencia, es como si esos fantasmas estuvieran conversando contigo, cada vez, o en momentos, acurrucándote o estremeciéndote. A pesar de eso no hay nadie a tu alrededor.

La calle, la casa, todo parece desierto, aún así hay mucha gente caminando, también está el recuerdo de los pasos. La gente te toca, pasa a través de tu cuerpo, de la piel, de tu espíritu, por eso a veces, cuando duermes, el espíritu se te escapa, sale de tu cuerpo, para hacer aquel viaje que siempre estabas esperando; como ya lo mostraban los filósofos griegos.

Una circunstancia, un lugar que no conocemos y que parecía serlo, tal vez en ese viaje lo conociste, o sin darte cuenta un espíritu, un comentario o una foto te hayan hecho descubrir ese sitio. No son solamente fantasmas o espíritus, es el cuerpo frente al cuerpo, la ciudad de Caral, el canto de un gorrión, la primera ciudad y un canto que lo acompaña.

Las aves conocen muchos lugares y puede que nos comuniquen algo. Las cosas no dejan de existir a pesar de que el canto desaparezca, aunque es probable que se escondan un poco. Detrás de Caral es probable que encontremos otra ciudad y otro lugar (antes o después), con aves que posiblemente ya hayan muerto.

En algunos lugares, en museos, centros culturales, se ve una ciudad virtual, de cómo era. La computadora hace ver las cosas que están dentro de nosotros, diría alguien y puede que sí, tal vez es como un reflejo de nuestro interior y que ese lugar que recorremos, ese sitio o museo, haya sido divisado por unos ojos que aún recordamos haber visto en un espejo o en un riachuelo... La ciudad nuevamente se despierta, junto al aliento de las personas, pero la imagen se esconde por un momento; mañana, otra vez, aparecerá.

jueves, 1 de mayo de 2008

La piel de zapa.



Estuve leyendo la Piel de zapa de Balzac, una piel que misteriosamente no puede ser destruida por medios físicos, y que más bien es con la química paciente de los sentimientos que se vuelve poco a poco pequeña.

En la obra encontré cierta similitud del protagonista con la vida de algunas personas que conozco y que seguramente muchos conocen. Se observa a Rafael, un joven que estudió derecho y que tiene por demás una vida asaz de increíble y llena de excesos que en cierta forma mitigan algunas de sus carencias.

Fue una lectura interesante, divertida por momentos y también controversial. La historia se parece en algo a Los extranjeros de Henry James, lo que la hace más interesante aún, a pesar de que La piel de zapa es muy anterior a la obra de James, parecen tener un escenario similar: la búsqueda de la felicidad o por lo menos un guiño de como encontrarla.

lunes, 28 de abril de 2008

Una obra de teatro

Aunque en la actualidad están presentándose un conjunto de obras de teatro, las más sorprendetes son las que uno descubre por casualidad. Pero es bueno darle una ojeada a las obras que se dan continuamente.

Kusikay y también PUNTA PUNTA KARAHO Q'ATQA QOLLANA KARAHO parecen obras de teatro interesantes, aunque recién las voy a ver, pero en el caso de la segunda obra, hace un tiempo revise la versión escrita y me pareció fascinante.

El teatro nos muestra esa cara de la vida, tan misteriosa y parecida a nosotros, pero a la vez tan distinta. En Kusikay, por las imágenes que se muestran, tan impresionantes todas ellas, hay algo increíble; mito y realidad parecen sacarle la vuelta a la noche oscura del cuerpo, parafraseando a Eielson.

lunes, 21 de abril de 2008



Este fragmento lo encontre en un lugar de multimedia, así que espero que sea de interes de alguien. Es como el recuerdo de algo que sucedió hace poco.


Esta semana me tocó revivir mi época de estudiante en la que me tocaba tragar horas y horas de tren, así que aprovechando me decidí a empezar (y acabar) un libro que tenía pendiente desde que me lo regaló hace un tiempo mi hermana.

Se trata de “El señor del Caos” de Jonathan Rabb. El Título original es “The overseer” , que traducido sería “el supervisor”. Por una vez debo decir que me gusta mas el título en español que el equivalente en inglés, tiene mas que ver con la historia.

El libro gira en torno a un manuscrito del siglo XVI titulado “sobre la supremacía” y que al parecer contenía un plan para obtener el dominio mundial provocando el caos. Es un libro entretenido que se lee muy rápido y que gracias a Dios abandona las teorías en torno a manuscritos sobre la vida de Jesús y similares que tanto proliferan desde el código Da Vinci.
Otro libro del autor que no tiene nada que ver con este tema es “La conspiración de los herejes” (The book of Q), sobre la secta de los maniqueos y el posible desmembramiento de la iglesia católica si se descubren sus enseñanzas.

Seguiré con recomendaciones para viajes en tren si hay alguien interesado.

lunes, 7 de abril de 2008

El Cine del Puklla

Es temprano aún, la gente empieza a entrar en la sala de proyecciones, se siente un aroma nuevo, como si la película tuviera ese aroma. Poco a poco la sala se va llenando de espectadores. Uno de ellos lleva un cigarro que no enciende, pero que está ahí, como un testigo de lo que ocurre. El aliento de las personas deja ver el traslucir de algo que parece ser una neblina. Las gradas de la entrada, los libros que están arriba en la biblioteca y la gente que entra se mezclan. La proyección del film tarda un poco, algunos empiezan a impacientarse, hacen cara de querer salir, de querer irse y, de pronto, se nota una luz.

En esta ocasión la película es el "Pequeño salvaje" de Françoise Truffaut, pero antes se da un corto interesante. Es sobre un bosque de piedras en Cerro de Pasco que, además, ha ganado un premio a nivel nacional "Los gigantes, Alcibiades y el Bosque de Piedras", del director Miguel de la Barra Goméz, que trata de como Alcibiades, su cuidante, empezó a ser el amigo de este lugar enigmático. La gente observa admirada la cinta, todos están concentrados en el cuidante del bosque y en las gigantescas piedras; aparecen figuras de elefantes, de condores, de personas que alguna vez pasaron por esos lares.

Unas chicas observan todo desde un lugar poco visible, algo oculto, detrás de todos, sonriendo, mientras que Beto, así le dicen todos a Cesar Alberto, observa el panel en el que se refleja la película. Beto es uno de los organizadores de las proyecciones de los films, es un amante del cine y también de las mujeres bonitas. Siempre está sonriendo, o casí siempre, a veces puede que este molesto, a pesar de sonreír. Él inicia la cinta con algunas recomendaciones, en ocasiones las cambia, en momentos todo cambia en este lugar, y es que, por un instante, es como estar en medio de la aventura, pasándola bien o mal. Sientes a los gigantes de piedras y luego observas al pequeño Salvaje.

Muchas personas van continuamente al cine del Puklla, puede que se por su afán de observar y analizar las cosas. En muchas ocasiones ellos, luego de las proyecciones, hacen comentarios sobre la película, lo bueno, lo malo de ella, lo extraordinario, también. Por lo común siempre conversan de uno que otro tema, de música, de deportes, de la filosofía del amor; aunque, en esta oportunidad hablan, con intensidad, de las películas que han visto.

Al ver la sala casi llena, se nota que algo imperceptible al principio, y luego extraordinario, pasa, se advierte la confluencia de muchas experiencias, cada persona ve la cinta de una forma peculiar, unos están atentos, absortos, otros hacen un gesto de molestia, los más críticos, alguien un tanto distraido ve la cinta un momento y luego empieza a ver otros lugares, un recuerdo, una idea, la experiencia personal se mezcla con otras experiencias, en medio del film. Truffaut quiere decirnos algo, y lo dice, insistentemente, puede que sin quererlo nosotros cambiemos sus palabras, sus imagenes e incluso sus motivos en medio de la película, y de que su rostro se haga, con el tiempo, parte de un recuerdo, de uno interesante.

Luego de la función la gente sale del cine, saboreando aún el café que se ha servido en medio de la plática de las películas, y es que se sirve un café caliente y muy rico, no se piense en una discusión acalorada o eufórica ni mucho menos. Unos turistas sonríen agradecidos, pero un señor se queda un momento más, es el que llevaba el cigarrillo, otros dejan solitaria la sala de proyecciones. Al final se encuentra la puerta, y, tras ella, la calle Awaqpinta y un largo, ahora, corto camino que recorrer. Los gigantes están descansando.