Radio Clásica

El Club de lectura leo luego existo

El Club de lectura leo luego existo
Un sabado de aventuras en el Cusco. Foto de ¡Eps!
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martes, 11 de noviembre de 2008

El Guachimán Y el FENACO, claro, historias muy distintas y divertidas.


Ultimamente se presentaron y se presentan sucesos interesantes en el panorama cultural de la ciudad, por un lado la presentación del libro de Luis Nieto Degregori, "El Guachimán y otras historias" que parte de algunas vivencias del autor, y por otro la presentación de los cortometrajes en la ciudad del Cusco, que están reseñados y comentados en el link de Ese Pequeño Salvaje http://esepequenosalvaje.blogspot.com/, una interesante oportunidad para los amantes del cine y del arte.
Aunque la presentación del libro de Nieto fue el viernes pasado, hay como un efecto posterior a este acontecimiento, la realidad y la ficción, como ejes temáticos y también la influencia de Rusia y de Lima en el ideario de Nieto son temas importantes; por ejemplo la influencia de lo extranjero y lo nacional en la mente de una persona oriunda del cusco ya se ve en novelas como "Cuzco después del amor" que Nieto hace a partir de una vision muy agil y dinámica del Cusco, novela a la que Ivan Thays y Alonso Cueto, dicen que es hermosa e imprescindible, claro, Alonso dice que es hermosa y Ivan Thays que es imprescindible, por ser un libro rico en emociones. Pero volviendo a lo de las visiones de forma, tambien se puede observar el lado de las raíces peruanas en Luis Nieto, en libros como "Señores Destos Reynos", y justamente estas dos visiones, de lo oriundo y lo extranjero, se transforman y parecen ser las voces que trasuntan algo interesante, y como el mismo Nieto dijo en una presentación de televisión, "que éste era un libro para que lo lea todo el mundo", y que de seguro será, como sus historias, divertido e interesante.


La Foto y el articulo sobre Luis Nieto están en: http://carlosmsotomayor.blogspot.com/2008/07/entrevista-luis-nieto-degregori.html.
Y también se lo muestra en Ese Pequeño Salvaje: http://esepequenosalvaje.blogspot.com/2008/11/anda-corre-y-vuela-sufre-guachimn.html

viernes, 17 de octubre de 2008

La clave Chateubriand



Les dejo una transcripción literal del Blog de Ivan Thays http://notasmoleskine.blogspot.com/ Es interesante

Y ya que estamos en un día de noticias raras, esta noticia está también bastante divertida. Al parecer, el parlanchín secretario de la Academia Sueca Horace Engdahl tuvo un pasado como agente del contraespionaje sueco. Por eso, le fascina inventar códigos para poder manejar en secreto las deliberaciones del jurado. Dice la nota en el ABC:
Una carrera que inició en la Escuela de Intérpretes de la Defensa (conocida como «el horno productor de espías»), donde, además de aprender ruso a la perfección, se adiestró en el difícil oficio de agente secreto. Tal vez, por eso introdujo en la real institución la rutina de «kodar», es decir, cifrar con nombres secretos a los favoritos al premio. Horace desveló que el alias de Le Clézio era «Châteaubriand», un buen código «que casi nadie identificaría con un autor francés ya que la cultura de la gente es hoy tan baja que, si oyeran ese apodo, pensarían que se trataba de un solomillo». (...) Engdahl no descarta que hayan espiado sus correos electrónicos y demás documentos enviados por el ordenador, que hayan «pinchado» los teléfonos de la Academia y el suyo propio o que la Sala de Juntas, donde se delibera y vota al Nobel, estuviera infestada de micrófonos: «Las nuevas tecnologías suponen riesgos». Afirma que «no quiero jugar a James Bond, pero que existe esa posibilidad».¡Ya pues! ¿Y así quiere que nadie se entere? Ni Maxwell Smart. Pucha, con una clave como esa era super fácil descubrir quién ganaba el premio Nobel. Ya pues, Engdhal, esfuérzate un poco más para crear códigos la próxima semana. Seguro la clave de su tarjeta de crédito es el día de su cumpleaños.
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Unas canciones Francesas

Escuchaba unas canciones francesas, todas muy interesantes, bueno aunque un poco románticas, pero muy lindas. Este es el enlace por si alguien quiere escucharlas.http://www.malhanga.com/musicafrancesa/index.html . Sobre todo me gusto una canción de Francis Cabrel Je l'aime à mourir . Que DLG, un recoradado grupo de América también cantaba pero en español, igual las dos versiones son buenas, así que aquí les dejo la versión francesa. A la próxima voy a buscar unas canciones más contemporáneas, para variar un poco. Espero encontrar los libros en Francés de mis escritores favoritos para algún día leerlas en su idioma; eso también seria muy bueno.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Es interesante

Es interesante escribir, pero también lo es el soñar mientras uno escribe esto o lo otro, no pretendo molestar a nadie. Puede que estés tranquilo, espero que sea así y que te encuentres bien mientras lees esto, mientras lo miras y al mismo tiempo me miras dentro de la historia y del relato. Deseo contarte algo, puede que no sea cierto, puede que sí lo sea y entre tanto me pongo a pensar en lo que voy a escribir otro día, un engaño posiblemente, es probable, tal vez no, pero es que esa es una de los formas de la escritura, de la que sé, aunque han de haber muchas más y lo que es curioso es que este escribiendo como si hubiera leído un libro hecho por un escritor Turco pero traducido al español y por lo tanto traído desde España, con su correspondiente viaje por todo el océano; y es que lo he hecho.
La semana pasada leí me llamo Rojo de Pamuk y como ya sabrás, es una de las historias que escribí hace unos días, no precisamente la novela pero sí algo de ella. No se si el amigo del que les conté es real, ni siquiera si la playa aquella mañana estaba así, como en la historia y si incluso ella estaba con sol o nublada, pero es que la recuerdo de esa manera, no por el viento y las hojas o por mi amigo, aunque un poco por él, sino por Pamuk. Es creo una de las características de su temperamento, el estar acompañado mientras escribe, una compañía solitaria por otro lado, ya que se encuentra solo en el momento en que escribe, para que luego otras personas lo acompañen en su aventura.
El disfrute que uno tiene a la hora de escribir no tiene explicación, muchas cosas no la tienen, no es necesario buscar en los anaqueles de la sabiduría toda lo que significa el estar acompañado o lo que es el amor (aunque es interesante esa busqueda), pero también es interesante disfrutar de la compañía y estar enamorado, no digo plenamente, aunque esto sería preferible, pongamos que solo enamorado y acompañado por otras personas, por lo menos en este momento. Y es que escribir es como crear nuevos amigos, o verlos desde otra forma. A un amigo lo puedes escribir, en una historia, como una persona astuta, siendo él muy tranquilo y a otro como a un ladrón siendo un policía, y es que eso debe de ser parte de la historia, parte de lo que uno disfruta al momento de escribir, de crear, de hablarte en este momento, aunque luego ya no estemos; aunque después visitemos otras regiones del cuerpo y de la palabra, estarán ellos y te acompañaran en tu próxima aventura y si la lees diviertete y si no por lo menos cuentala a un amigo, para que el que la escuche se pregunte: "esa historia ya la escuche en algún lugar, pero aún así me sigue pareciendo increible"... Sin saber dónde e incluso cual fue el momento preciso en que ocurrió esa aventura. Así que un saludo desde casa, nos vemos.

jueves, 2 de octubre de 2008

Como aquella mañana


La luz de la mañana cae por sobre mi hombro, mientras él permanece tranquilo, estamos en la sala y de pronto le escucho decir un poema.

Es aquello el Oriente
Rosa roja
Rosa solamente amada

Que inaudito es amar
Sobre todo la frente pálida
y el ceño de ella cuando lo frunce

Por eso...

Es como una rosa el Oriente
Como una lágrima de sal
Que cae desde la montaña.

Tú la quieres, le pregunto, pero él se queda en silencio, mientras lee "Me llamo rojo" de Pamuk. Qué tal la novela, le digo y el me dice que divertida, sobre todo cuando los enamorados se tienen que casar, y agrega luego de un rato, sobre todo porque tienen que engañarle a la muerte. Ah, le respondo, algo confundido, mientras la luz de la mañana se esconde en otra parte de la habitación.

Es curioso este día en la playa, sobre todo por como está el ambiente en la casa de mi nuevo amigo. Él sigue con lo de siempre, anotando algo, escribiendo en su mente, mientras se pierde en un laberinto imaginario. El reloj suena, son las ocho; no como aquel reloj que la reina de Inglaterra le regalo a uno de los sultanes de la historia que estoy leyendo, me dice mi amigo. En esta historia, continua, se sabe que el reloj que la reina le regalo al sultán fue destruido por él mismo, por un sueño, por algo, pero en fin, yo le escucho, mientras las hojas de un libro se mueven y el piso rechina.

El mar a lo lejos parece susurrar, mientras un cuadro en la pared se mueve por la brisa que entra por la ventana, hace un poco de calor y voy a encender el ventilador. Es esto, dice mi amigo. Después, le escucho decir a media voz, por que se parecen tanto, pero también porque son tan distintas; mientras Orhan nos relata otra aventura.

Las historias se parecen mucho por que relatan los cambios, y no son las mismas, solo que el cambio se produce poco a poco, me dice mi amigo luego de estar un buen rato en silencio. Ahora creo que voy a leer a Pamuk, espero que Orhan me cuente algo de su familia, pienso y entre tanto la luz de la habitación cambia, la brisa y aquellas nubes, el otoño o el verano y un huracán que se acerca, la melodía de Ravel que una amiga en Portugal escucha y el poema de un amigo de Argentina, los recuerdos, la rosa roja, me llamo Rojo, todo se encuentra en otro lugar, mientras en la playa el azul del cielo se saluda con la ciudad de Barranco, parafraseando a Martín, un poeta peruano de hace mucho tiempo, de hace un momento, de una conversación, es curioso que mi amigo también se llame Martín, aunque yo no soy ni Orhan, ni Martín, les escucho un momento, sin decir mi nombre, sin hablar, solo en silencio, hasta que la brisa llega y yo también les cuento algo, de como llegue aquí, de la luz de mi casa, de como es el mundo en las montañas, y de que siempre quise estar en la playa.

Me escuchan mientras se alistan para conversar de otras cosas. El viento entra otra vez y de pronto yo me levanto y mi amigo también, vamos a tomar un refresco y luego ya veremos, dice, esta bien, le digo, sin saber porque. Salimos de la sala y atravesamos un pequeño jardín lleno de arena y de algo de pasto.

La ventana sigue abierta y él me mira, parece que le recuerdo a su hermano, y él lo siente, te pareces, dice. Caminamos a la cocina y al entrar en ella, sentimos la voz de Luciana, de ella, de la amiga silenciosa de la casa y que lo cocina todo tan rico, es un poco mayor y con su voz estruendosa nos dice. Ya era la hora que dejen de estar ahí encerrados, vayan, vayan a pasear. Le hacemos caso, pero luego de tomar un poco de refresco, de salir de nuestro ensueño y de la casa.

La playa es inmensa, pero empezamos a pasear por una quebrada, que extraño no, por un lugar recóndito. Ahora observamos de lejos la casa y empezamos a correr en busca de sus amigas, de unas muchachas que viven en una lugar cercano, esperando encontrarlas, sobre todo antes del atardecer, antes de que ellas se vayan de su casa para pasear en la noche, junto a otra forma de la playa y de la gente, así que por ahí vamos.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Mauricio Kagel



Estuve escuchando unas declaraciones de Mauricio Kagel, en radio clásica, un compositor argentino que hablaba de la importancia de la memoria para los compositores y los artistas en general, sus declaraciones y la manera en que ellas aclaraban los vericuetos del alma me parecieron sumamente llenas de sinceridad y una inteligencia profunda, también hablaba no del arte total de Wagner, sino de que la música debe recobrar su papel dentro de la obra y como integrante del teatro, hacer mucho con poco son otros de los temas que nos refiere Kagel.


"¿De qué esta más contento? ... si me preguntan de que estoy más contento, les contestaría que de escribir música".


"La quinta del lobo es igual a siete octavas menos siete octavas puras......"


"Klan belfe"o Klangwölfe für Geige und Klavier (1979)


De estos y otros temas nos habla Maricio Kagel

lunes, 1 de septiembre de 2008

El concierto

El otro día llegue un poco tarde a un concierto, por lo de la huelga, los autos pasaban después de media hora y más. En casa mis hermanos no me esperaban, tampoco tenía enamorada, estaba peleado con ella, así que decidí escuchar la música desde la calle. Hacia un poco de frió, bastante. Una mujer observaba la puerta del auditorio, esperando seguramente a que alguien la abriera. De pronto la voz de la soprano comenzo a escucharse, era una voz dura, estremecedora y fuerte, se escuchaban los latidos del corazón mezclados con pálpitos y alientos y otras voces. Cerré los ojos e imagine estar dentro del teatro.

Era un lugar grande, unas luces en el techo, una gran nave en unos costados, así es como creo que se le llama a esa parte alta que estaba cerca a una señora que no paraba de toser, mientras un hombre un tanto molesto le conminaba a que se callase. La soprano dirigía su mirada a ese lugar, pero en lugar de sentir la mirada se sentía esa voz, ella estaba conversando con todos, de algo. Recuerdo que un niño dormía. La soprano interpretó una canción y un señor se emociono con unas lágrimas, por un momento yo también me emocione, parecía que la gente estaba flotando y hasta se podría decir que la música se podía ver.

Una joven me miraba, empezaba a pensar en que lugar estaba metido, era un concierto, pero también un lugar de encuentros y desencuentros. Las voces del cielo, el camino del Main o Mainn, seguro es uno de ellos, mientras la lluvia de la tarde cae en el estrépito de algún dolor y una tristeza, pero una mujer sonríe y la joven aún me esta mirando. La sigo, no sé por qué, está detrás de una cortina, y sin mas ella me roba un beso, aunque antes de eso ambos chocamos las cabezas, pero no importa. Luego la voz me hace dar cuenta de que ella me toma la mano, es una joven muy linda, que después de un momento se sienta en su silla. Yo volteo y ella dice, hace un poco de frió, aunque tal vez miente, la calefacción del lugar es bastante buena.

Me pongo a escuchar de nuevo y cierro los ojos, ahora las estrellas del cielo se mezclan con la música, el camino a Trevelers, ahora si que no sé, pero las estrellas se mueven, es una gran bóveda el cielo, un camino, un lugar grande de sueños que pocas veces recordamos, pero que siempre están cerca, en cada tonada, en cada estrella que cruza los cielos. El mar se despeja, la mirada y un cariño que no sabemos. El sabor a sal, el sabor a ella cuando el cuerpo se encuentra con el espejo, con el otro, y una voz que nos susurra, ahora la soprano parece susurrarnos, parece acariciar el cuerpo, la miel que hay en cada rincón de los lugares del alma.

Es curioso, por un momento el cielo no parece tan grande, la voz se hace más familiar, mientras veo a alguien que quiere sentarse junto a mí. Me toca el hombro y me señala un lugar. Le digo que no está ocupado, que puede sentarse, por un momento parece dudar, mira a uno y otro lado, acomoda un periódico en la acera, y luego se sienta, luego se acerca a la orilla, al universo y las estrellas, a la bóveda azul que está en nosotros, mientras la voz de Anne se eleva por los cielos.