Radio Clásica

El Club de lectura leo luego existo

El Club de lectura leo luego existo
Un sabado de aventuras en el Cusco. Foto de ¡Eps!
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viernes, 13 de febrero de 2009

Un viaje en la selva (Fragmento)


Muy cerca de ellos se movía un perezoso, con unos movimientos aparentemente lentos, pero había que ver como pasaba de una liana a un árbol. En su subida los otros animales lo observaban y parecían, por un momento, ser contagiados por los movimientos de aquel viajante tranquilo. Ellos también eran arrastrados por un encanto que era difícil aclarar de donde venia, aunque tal vez fuera de lo profundo de la selva, como si del llamado del cuerpo de una bella mujer antes de encontrarse con el cuerpo y los sueños de la persona que ama.

El río aún bramaba, mientras una luz se veía en el claro de agua. Las ramas de los árboles de pronto empezaron a rechistar, como si fueran personas prontas a hablar de alguna historia. Se oía una especie de crepitación. Quique fue el primero en observar a la culebra. A primera vista le pareció que un grupo de hormigas se estaban moviendo, pero al ver con más atención se dio con la sorpresa de encontrar a una anaconda gigantesca.

En una de las copas de los árboles un Coto hacía un estruendo con su voz, mientras al otro los loros con sus cantos le hacían frente. El claro de agua de pronto se tranquilizo en sus movimientos, el viento ya no le hacia dar esas pequeñas olas que son como peces en busca de otra cocha. De inmediato se escucho un rugido, un jaguar se estaba acercando. Quique le hizo notar esto a Wayo, sólo que antes de que ambos pudieran decir algo más ya estaban saltando a otro árbol. La anaconda los seguía y el jaguar se acercaba, aunque la anaconda no los asustaba mucho el jaguar si lo hacía. Unos moscos se les cruzaron en el camino, como una maraña más de la selva, y con la velocidad incluso podían confundir a los moscos con hojas. Luego de un momento, al sentirse a salvo, notaron a lo lejos que la selva les sonreía de una forma curiosa, mientras corrían, más despacio, para escapar de la culebra.

viernes, 16 de enero de 2009

Mañana en la batalla piensa en mí



Es sin duda una obra llena de matices, situaciones curiosas. El título hace referencia a una batalla, pero las palabras son las que pronuncia un personaje de Shakespeare, en su obra Ricardo III, como bien lo anota Marías al final del libro, es por eso una novela de dilemas humanos, de vidas que se encuentran por casualidad y que a partir de un momento seguirán unidas para casi siempre.

El protagonista es Víctor Francés, un hombre divorciado, gionista de cine y negro literario que se introduce en la vida de una joven mujer que ha muerto en su presencia, en un incidente por demás extraño y tumultuoso, mientras ambos comenzaban a conversar y a hacer otras cositas en la casa de la bella joven. Ella es Marta Téllez, a quien su esposo, Dean, la esperaba pero en Londres, mientras él, entre tanto estaba ocupado en otro problema, tal vez igual de grave.

La consciencia, la culpa y el amor se mezclan en esta obra donde el monólogo del protagonista con su consciencia, la culpa y las dudas lo acompañan durante gran parte de la historia. Es una bella novela de dudas, la duda de saber sí hubiera sido bueno llamar a alguien para que avise a los médicos de lo ocurrido, la duda de saber si Marta, desde dónde estuviera, podría al fin descansar tranquila. "Es una bella novela, que gusta bastante".

domingo, 4 de enero de 2009

"Unas notas a modo de poema"

Después de mucho estoy muy cerca a un estante de fotos y de papeles, muy junto a un elefante de papel que se desliza por la selva imaginaria de mandrágoras gigantes que no existen por que son pequeñas en los libros que vemos cuando buscamos historias increíbles, y que además son dibujadas a la manera de un humano que no es sino parte de un buzón de celosías del recuerdo que permanece dentro del mar profundo.
Hay unas cajas de madera a un lado de donde se teje la palabra y el silencio, al otro mi hermano ve la televisión. Es como un juego esto del viento, de las rosas y del estante en la casa antigua y en la nueva la ornamenta de los días. Es verdad que no se escucha nada en la habitación, cuando uno duerme y apaciblemente se despierta sin hacerlo. Hay un enjambre de voces que te hablan y te escuchan, un enjambre de silencios.
Los sonidos de la furia y la tranquilidad, la consciencia, la otra consciencia y por ello doble consciencia de cuatro sueños más que se tienen sobre uno mismo, desde el otro mundo, desde donde se nos sueña y se inventa parte del mar contento de la tarde, ya que ocho sueños mas observan todo otro día, esos sonidos nos escuchan. Un mar, en un mar nos movemos y en el espacio de una gota es que cae todo, a pesar de que creemos que es al revés y que la gota cae frente nuestro, aunque tal vez no

lunes, 29 de diciembre de 2008

Una historia parecida

Es curioso como uno ve las cosas. Lo relativo y todo eso, también es curioso como se deja atrás el pasado y al mismo tiempo se lo recuerda. Por otra parte no se dejan muchas cosas, un libro viejo, un amor, una familia, en ocasiones una ilusión. Se pueden dejar los boletos del avión y subir en un aeroplano y volar por los cielos. Recuerdo que en una ocasión perdí una llave, o en todo caso la olvide, era una suerte el haber olvidado la llave, pero de esto me di cuenta mucho tiempo después. Si es que hubiera llevado la llave habría entrado en la habitación de mi amigo y encontrado a unos encapuchados en casa, seguramente me hubieran disparado o lo que es peor, hasta mancillado el honor de el cuerpo que llevo, pero por suerte no entre en la habitación. Alguien que si entro y sin llave fue mi perrito Duzeldorf, no sé si es que alguien lo haya visto hace algún tiempo, era un perrito que le ladraba a todo lo que andaba en la calle, a los autos, bicicletas, triciclos, motos e incluso a los abuelitos, a los amigos de mi amigo, a los vecinos de él. Al día siguiente de lo que les cuento un asombrado Justino, entro en su cuarto y no vio nada, los ladrones se habían llevado todo y él estaba morado, pero por suerte yo olvide la llave, por suerte él entro luego de un día, aunque Duzeldorf no pueda contar la misma historia...

viernes, 19 de diciembre de 2008

Algunas notas

El eterno marido, la amante, los enamorados. Una voz en casa a la hora en que sale la señora que vive con alguien y no nos escucha. Un hombre invisible y otro gigante y que por eso mismo no vemos. Los gigantes son curiosos, los hombres altos, como el aire que no vemos.

El espejismo del desierto, la noche en que ella se despierta y te respira en el rostro, cuando ambos escapan de los soldados que los persiguen, en el momento en que están apretujados en una tienda y duermen, no solo eso, sino que cada uno en el cuerpo del otro, sin saber si al día siguiente se podrán ver los rostros.

La montaña, otra vez, el deseo, la película...otra vez, por qué Abril sera el mes y en Mayo el rostro se vestirá para invierno en Junio, con las medias de Julio y la voz de Agosto, hasta luego Agosto y otra vez la sensación de Diciembres en Navidad.Pero que entenderán de esto los amantes, los poetas y los científicos, unos dirán que en medio de todo vive el mes de lo amores, otros que en medio de la palabra hay sentimientos de odio y cariño, para otros la lógica apriori les indicara que es mejor el calor al frío, pero todos seguramente coincidirán en que es relativo el tiempo, sobre todo cuando se ama, se escribe y se crea.

Es la voz que se escucha en la noche, cuando todo comienza y todo termina, pero es la luz la que nos permite crear casi todo, inventarlo o pensar que lo inventamos, sin duda es en ella en la que se puede hacer algo nuevo, ya que la noche es en sí misma una forma de claridad, de otra clase, mientras que en el alba alguien muerto puede revivir y hacer que el mito se conjugue con la realidad, con las palabras y el retoño de Otoño en Primavera, cuando la voz de Julissa se acerca y se aleja, mientras Pedro la espera y en la montaña los gigantes se sinceran y se dejan ver, gigantes invisibles que le hablan a la gente, observandonos en la noche, como quien ve un sueño y añora un amor, una amistad y la casa muy junto a la selva y una taza de chocolate y sonrisas, casí por siempre...

jueves, 11 de diciembre de 2008

Aventura en el cine.



El otro día vi una película peruana titulada la Muralla Verde, de Armando Robles Godoy, un filme que se presentó por el festival de cine Peruano, en la calle Awaqpinta, es decir en la biblioteca del Puklla. El festival es los días viernes y sábados del mes de Diciembre y comienza a las 7 de la noche. Estaba ahí, sentado, observando el filme, ya no había ido el señor del cigarro de la otra vez. Todo estaba más tranquilo, los libros y la gente se movían a otro ritmo, afuera los afiches de las películas nos mostraban a actores conocidos y a otros que no lo eran tanto.

La película dio comienzo a una aventura. Ella era sobre un hombre que iba a la selva, dejando atrás todo, su trabajo, sus amigos e incluso a sus recuerdos, aunque estos lo seguirían por mucho tiempo, por más del que uno podría creer. El hombre quería vivir en la selva y tener su hogar, pero la burocracia, cual un mundo Kafkiano, hacía que esto casi sea imposible. Parecía ser que el gobierno no quisiera que el protagonista de la película, cuya interpretación la hace Julio Alemán, viva en la selva.
En medio de la función la cinta ya no da para más. Beto dice que es una de las pocas copias que hay en el mundo, de las pocas que se pueden ver y que lo siente. Las personas empiezan a salir del cine, pero un grupo de ellas no lo hace. Después de un momento se escucha la voz del joven que trajo la cinta desde Lima. Ahora parece ser, dice y mientras tanto las pocas personas que se han quedado comienzan a hablar del cine y otras cosas. Un señor que vivía en un cine nos dice que es bueno que se conozca esta cinta de Robles Godoy, que es un director que hace un cine muy experimental y en esta cinta está su mejor logro, aquel que vive entre los sueños y la realidad. El encargado de la muestra agrega que por que en ella hay como un equilibrio entre lo narrativo y lo experimental, el lenguaje cinematográfico del que Godoy es un celoso guardián.

Es la peor presentación de mejor y más bella película del Perú, dice uno de los asistentes medio en broma. Alguien dice por ahí con un tono premonitorio, ahora ya es hora de que la veamos. En la sala están Marco Panasonic Vega, Beto, Lauria y unos cuantos espectadores más, son solo unos cinco o seis pero suficientes para ver de nuevo la película o para seguir observandola.
En el ínterin, de entre los espectadores curiosos alguien se levanta, y es que uno de ellos avanza un poco, con pasos tranquilos, algo calmos, eso sí, coloca rapidamente la película y ahora, es justo, en este momento, que la cinta empieza a desplazarse cual un amante tranquilo y luego apasionado. Se escucha la voz del protagonista cuando va a hacer unos tramites a la ciudad, mientras en la selva se oye el lamento y la alegría de una joven y de su hijo que juega en su propia ciudad, una hecha por él para traer algo del otro lado de la selva. Es como si la urbe fuera absorvida por la selva y no al revés.

Luego de un par de horas la película termina y todos sentimos una mezcla de sentimientos y sensaciones, alegría, pena, asombro, otros están más sorprendidos aún, incluso Beto, incluso Lauria y Marco Panatonic, que ahora, justo para este día se ha cortado el cabello, supongo en señal de respeto para la cinta. El señor que vivía en el cine y que me entero que se llama Jorge, nos dice que en la película han actuado el tío de Gian Marco, incluso nos comenta que las grabaciones han sido realizadas en forma artesanal, es decir que las voces han sido dobladas. Tanto Jorge como el joven de la unmsm, que me dicen se llama Carlos y que es el encargado de la muestra de la Muralla Verde, han hecho cursos de cine con Robles Godoy. Es interesante ver y escuchar esto, mientras la balsa avanza poco a poco por en medio de la selva y de la espesura de la noche.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Un pelotón de fusilamiento cantando.






Estaba leyendo un libro de Javier Cercas, Soldados de Salamina, y recordaba que había visto la otra versión, la de la película, en ella el personaje o uno de los personajes principales era una bella profesora de literatura, en la versión del libro el personaje es Javier Cercas, claro que Conchi, una pitonisa que habla en la tele sigue igual en ambas. Estaba leyendo el libro con mucha emoción y sobre todo con la certeza de que esa frase de que los soldados, en un pelotón de fusilamiento eran los que habían hecho que la historia continué, era imporante y tambien curiosa. En el libro de Bolaño "2666", esta frase también aparece. Tal vez es como decía Cervantes en el Quijote, que las armas y la guerra estaban antes que la literatura. Pero la literatura tiene sus propias batallas, las guerras y los malos entendidos se han transformado para ir desde la realidad hasta el mundo de los sueños y las reflexiones.

Muchos otros hombres han estado presentes en las guerras, Imre Kertész, lo estuvo en la segunda guerra mundial, Faulkner fue un testigo de lo que ocurrió, Bolaño estuvo cerca de lo que ocurrió en Chile, Sanchez Maza fue un poeta propulsor de un mundo extraño, Von Archimboldi, personaje de Bolaño y la literatura, paso por la guerra, como soldado y luego tratando de liberarse de ella. Es peculiar la forma en la que la guerra influye y ha influido en la literatura, las conmociones, como el terror que paso el Perú, relatado en libros tales como Abril Rojo de Santiago Roncagliolo y Radio Ciudad Perdida de Daniel Alarcón, nos muestran como, en cierta forma, la emoción de un suceso extraño y diverso, propulsa un hecho creativo.

Garcia Marquez habla de los años convulsos que lo impulsaron a escribir, en Vivir Para Contarla; muestra en ella que en una ocasión se salvo de la muerte en un hecho tumultuoso y peligroso en Colombia. Vargas Llosa también observo un descalabro Político en Conversacion en la Catedral; libro por demás ingenioso y revelador de sucesos políticos contradictorios y confluyentes en el Peru.

Al parecer la emoción de la guerra, la incertidumbre de salir con vida. El hecho de que esto se exprese, con diversas formas, desde la época de Los Tres Mosqueteros, los Miserables, incluso desde la Odisea y la Iliada, también de la Eneida, muestra que el corazón y el alma creativa siguen algunos de los derroteros que están incluso en el pasado, la disyuntiva de la guerra, y todo lo que continua y sigue a una palabra, donde son notorios hechos y sucesos que nos llevan a pensar que la literatura relata lo que ocurre, pero esencialmente al alma humana cuando está en una parte peligrosa del abismo, sea el cielo o el infierno, la literatura ve al ser humano con precaución y observa si puede sobrevivir a un momento difícil.

Esta brecha, la espera de que no ocurra nada peligros, la espera de saber si podremos salir del camino y no meternos en problemas; o que la próxima vez que un poema sea mal interpretado, ojalá que alguien no provoque un entuerto, porque eso para algunos es lo que provoca los desbarajustes y las peleas; o que un libro sea leído con una intención extraña y una obra de teatro que parodia algo, pero que sea entendida de distinta forma, nos de un cambio de rumbo en uno de los destinos del que la mira, y justamente, aunque suene irónico, son esas las cosas que cambian el mundo, su rostro y la faz de la gente que vive en la lugar en donde vivimos, una palabra cambia muchas cosas. Pero obviamente la literatura se expresa de muchas otras formas, mientras recordamos a aquel pelotón de fusilamiento en el momento en que baja las armas y canta una canción preciosa y tristisima, como solía decir mi abuelo, y que el corazón siente, mientras el alma la escucha con mucha emoción; una canción que poco a poco se vuelve alegre y nos deja tranquilos y sonrientes.