Radio Clásica

El Club de lectura leo luego existo

El Club de lectura leo luego existo
Un sabado de aventuras en el Cusco. Foto de ¡Eps!

jueves 2 de julio de 2009

El Moshe

62_ ANFITRIONES
etiqueta negra M A R Z O 2 0 0 9


SOBRE EL ARTE DEL
BUEN COMER
EN UN PENAL DE
MÁXIMA SEGURIDAD

[SEGÚN EL RECLUSO, PERDÓN, EL CHEF CARLOS LUJÁN MARTÍNEZ]

una aventura culinaria de daniel alarcón
fotografías de claudia alva

www.elboomeran.com 60_ 61


Para Carlos Luján Martínez no es difícil imaginar el día en que alguien aparezca por el penal de alta seguridad sólo para probar su plato más famoso: Spaghetti a lo Luján. Lo dice con una sonrisa risueña, como si fuese bastante obvio. Según él, el plato que lleva su nombre es liviano, sabroso, pero sobre todo adictivo. La receta viene de Brasil y es robada –Luján hace una mueca irónica– de una señora que conoció en uno de sus múltiples viajes por América Latina y Estados Unidos. Parecería simple: fideo delgado, un poco de aceite de oliva, cebolla china, pechuga de pollo, sal, pimiento rojo, perejil y punto. Pero cualquiera no lo hace y Luján, como buen chef, no revela sus secretos. Lo pruebo. El plato es delicioso.

Está nublado sobre el Penal Miguel Castro Castro, y esta tarde nos salvamos del típico calor agobiante del verano limeño. Es la hora del almuerzo en el restaurante privado más exitoso del sistema penitenciario del Perú, y Luján, cachetón y sonriente, disfruta del caos. Lleva el pelo negro corto, las puntas teñidas de un dorado medio metálico, aunque cuando cocina, por razones de higiene, se pone una gorra encima. Viste shorts, una camiseta negra algo apretada, y porta aretes negros en ambas orejas y un piercing en la ceja derecha. Luján me da un breve tour por la cocina, contándome cómo será cuando la terminen de construir. Pronto habrá otra refrigeradora, dice, un horno para pizzas y un ambiente separado para que él prepare sus recetas con más tranquilidad. Pero, claro, en el mejor de los casos, él ya estará libre para ese entonces. Por ahora, él y sus ayudantes –todos prisioneros– se acomodan como sea. Un reo se agacha sobre una hornilla eléctrica en el piso, friendo con rapidez un huevo para un bisteck a lo pobre, mientras otro lo espera. Otro preso pica tomate con velocidad, otro busca carne molida dentro de un congelador nuevo, un tercero pela papas sentado en el piso. Luján y su sous-chef Roberto Gonzales Vera, un joven vestido con la camiseta del Barcelona, se turnan las dos hornillas eléctricas empotradas en una mesa de concreto. Un recluso recibe los pedidos de los clientes, apuntando todo en un cuaderno. Alguien sube el volumen del pequeño estéreo, y de pronto un brote furioso de música tecno anima el ambiente. Hay que apurarse: en el comedor todas las mesas están llenas.

El artículo completo en:http://www.elboomeran.com/upload/ficheros/noticias/alarconen.pdf
www.elboomeran.com

viernes 19 de junio de 2009

La carrera de autos





Fotos: http://www.ayrton-senna.com.ar/index.htm

Fue una cosa curiosa. En la mañana leí el Blog de Marcelo Figueras, y hablaba sobre el tenis y esos gritos que uno hace cuando todo está un poco dificil, y recordaba los días en que me gustaba ver el tenis en la tele, también me gustaba la formula uno y, claro, el fútbol, pero era igualmente emocionante recordar "lo que hice antes de esos encuentros y lo que disfrute entre partido y partido y carrera". Recuerdo una escena imborrable, una escena sacada de los juego de vídeo, era una mañana, creo que la carrera era en Italia o Japón, Ayrton Senna estaba muy relegado en el pelotón de la carrera, era casi imposible que llegue siquiera entre los cinco primeros, casi imposible. Las curvas cerradas y la sensación de frió hacían que todo pareciera irreal, y es que lo era, una carrera que no estaba seguro que se estuviera realizando en aquel momento, con los autos y su velocidad, los carteles y la suma de sonidos ensordecedores que iban de un lado a otro. De un momento a otro, las cosas cambiaron. Senna se acercaba poco a poco al pelotón principal. Era una curva cerrada, era físicamente imposible entrar entre ella y un auto que la cierre en un ángulo de sesenta grados, tal vez sea una exageración, en todo caso era muy difícil que eso sucediera. Pero ante los imposible surgió un prodigio, lo recuerdo, tendría entre diez y doce años, Ayrton Senna apareció de entre la bruma, por sorpresa, paso un coche, era lo normal. Al acercarse a la recta saco algo de ventaja, aprovechando que todos los otros pilotos estaban preocupados en la táctica, al parecer Senna dejo de hacer caso de las ordenes de su Boxer, de sus consejeros de la carrera, era como si viera el cielo y se pusiera a correr, la carrera, en su mente. De seguro recordaba aquella escena en la que de niño paso a uno y otro coche, mientras jugaba en la calle, a unos con una táctica, a otros invisiblemente, miraba los coches de juguete y los pasaba sin fatigas, pero si con mucha astucia y arriesgandolo todo. Los autos iban velozmente, pero el auto de Senna era cual una furia más veloz. Pasó a otro auto, estaba en la quinta posición. De repente fue como si estuviera escrito, paso a uno y otro, con el peligro de que sus llantas se desgastaran, a uno y a otro, como si fuera aquella carrera de autos que tuvo cuando era niño. Era increíble, la manera y la forma en que llegaba a los primeros puestos. Se acercó a la curva y pasó por un lado y otro, hizo un movimiento de engaño, se quizó meter por un lado y en eso, aprovechando la distracción del otro piloto, se adentro por otro, así casi chocando con otro auto, rozándolo, se puso en tercera posición, Ahora Alain Prost, uno de sus mejores rivales en las pistas, lo veía desde lejos. El penultimo coche estaba tranquilo, pero sin darse cuenta, poco a poco, empezó a bailar, Senna lo estaba empujando a una trampa, o a un lugar curioso, se detuvo un poco y luego, como si estuviera viendo las nuves y la pista, como si tuviera los ojos cerrados al hacer la carrera en su mente, paso al primer lugar, fue maravilloso, recuerdo esa carrera y la forma en que el corredor Brasileño jugaba con uno y otro comtrincante, como si desde antes de la carrera ya hubiera hecho todo eso; y solo, con la ayuda de la memoria y de los juegos pudiera llegar en primer lugar a la meta. Fue una carrera que recuerdo bien, mientras mis amigos jugaban al futbol en la calle y escuchaba el grito de la vecina llamando a su marido para que la llevara a dar un paseo; es como si la hubiera visto hace tan solo un momento, a mi vecina, aunque la escuche y no la vi, a mis amigos y a una de las carreras mas extraordinaridas que haya visto. Bueno, y todo esto por Marcelo, así que ya saben a quien se debe esto.

miércoles 10 de junio de 2009

Una entrevista en porta9

En porta9 se encuentran entrevistas muy interesantes, entre ellas una realizada a Luis Nieto Degregori. Francisco Ángeles es director de este portal y además autor de "La línea en medio del cielo", novela muy interesante que nos recuerda un tanto a Kafka, Borges y Gombrowicz, como afirma Fernando Ampuero en sus palabras de presentación del libro; aunque Francisco nos dice que admira bastante más a Piglia y algo menos a Thays, aún así es influido por ambos en diferentes formas, en un juego de la vida frente a la decisión de cambiarla por otra, una boda, un sueño, un despertar tal vez. En su novela el tiempo juega con uno, con las situaciones. Le gustan mucho las películas, como les sucede a casi todos los escritores actuales y por ello su interés en esta forma distinta de escritura. Al parecer se lleva muy bien con Luis, y la entrevista en porta9, que le hace a Luis Nieto, versa también sobre el papel del escritor y como él envuelve al lector y a la gente, una mirada interesante de los diferentes incentivos para entrar en el mundo de la diversión. También se tratan temas referentes al cuidado de la ciudad del Cuzco, se habla algo a cerca del machismo y la posición de dominio y como esta influye en el novelista y muchos otros temas más. El enlace para ver la entrevista en porta9 es: http://www.porta9.com/?p=118

sábado 23 de mayo de 2009

Escape en Einhard (Wartburg)


Era temprano aún, la brisa helada y las hojas que caían de los arboles al otro lado del río hacían que las personas dentro del castillo se despierten. Era un despertar como el de todos los otro días, con algo de dolor en el estomago por esa sensación de que algo faltaba, tal vez el estar fuera del castillo decía alguien. En la sala dormían cuatro personas, y otras cuatro en una habitación, en total entre los que estaban en la cocina y los que dormían en el cuarto para invitados eran veinte. Unos miraban las afueras de la casa con esperanzas, con nostalgia; los arboles y sus contorneos eran algo de la libertad que la gente podía ver y desear. El cocinero era Joaquín, antes había sido músico y al igual que sus melodías, la comida era tranquila y deliciosa. Uno de los hombres que estaban en la sala tosió un poco y luego de un momento hablo:
- Esto no puede seguir así, tenemos que hallar una forma de huir de este lugar, por dios que esto tiene que cambiar.
- Tiene toda la razón, mi sargento, pero lo cierto es que estamos aquí y es muy difícil salir de este sitio. Créame que lo siento, pero es difícil, si lo intentamos lo mas probable es que no volvamos a regresar – dijo el cocinero.
- Vengan, vamos a comer - exclamo alguien, desde lejos.
Todos los hombres se sentaron en un pequeña mesa, a comer, mientras unos guardias los observaban de pie y con algo de hambre por como ponían la cara. Las personas hablaban como si sus murmullos no se pudieran escuchar, de pronto había un silencio, mientras la puerta se habría y entraba un hombre con la mirada fría y el rostro severo. Hacia unas indicaciones a los guardias y de inmediato, tras ese breve lapso de tiempo, todos comenzaban a observar sus platos nuevamente.
- Créanme es seguro – dijo Cesir.
- No amigo, eso lo han intentado antes, pero no les resulto – dijo Pantic, un hombre robusto y amigable –, a lo mejor si intentamos otra cosa.
- Ya, pero ahora no hay que estar pensando solo en escapar, tenemos que aprovechar el tiempo que estemos aquí para hacer algo – dijo el sargento, mientras arreglaba su insípida barba.
- En que´ por ejemplo.
- El profesor Leirov, nos puede hablar algo de literatura y filosofía, podemos organizar unas tardes para hablar de eso o alguien puede cantar, en fin, actuar o lo que sea.
- Eso estaría bien, que tal luego de hacer nuestro mandatos, en la tarde, justo antes de caer la noche – dijo el cocinero.
- Estaría bien y hay que procurarnos un violín
- Eso sí es que estaría bueno.

jueves 14 de mayo de 2009

Presentación de Arte & Fuga

Y el día de la presentación. Monica, Francisco Ángeles, Paulovi, Mario Guevara y la señora Nohemí.

Alberto y Guillermo







Y el Público

Este sábado se presentara la revista Arte & Fuga, una interesante propuesta del club de lectura leo Luego existo. El jueves, hoy para muchos, ayer tal vez mañana, me encontré con Julio y me dio la noticia, acompañada de una invitación y un ejemplar de la revista que empecé a leer ni bien salí a la calle. En ella encontré una entrevista a Carlos Galdo, autor de Estación Cusco, con las dudas propias de una persona que está entre dos mundo, el de sus padres y abuelos y el de un lugar nuevo por conocer, realizada por el gran amante del arte y sobre todo del cine, Cesar Venero.

Después lei algunos ensayos, uno de ellos sobre la curadoria, realizado por Kenny Villar, artista plastico e innovador, que habla sobre el papel del curador, de la crítica, el artista y el publico. El otro ensayo se ocupa de la escritora Sylvia Plath y su relación con una sociedad marcada con ciertos estereotipos, sociedad a la que ella enfrento de una manera inusual. A continuación me puse a leer el ensayo sobre Prochazka y su mundo tan sacado de todos los lugares, las casas y los espacios inimaginados.

También me llamaron la atención los relatos, uno de ellos de Benjamín Camacho, escritor Cusqueño que estudio literatura en Arequipa. En su cuento se nota cierta ambivalencia entre el mundo de los sueños y la sexualidad, la intriga que ello conlleva al ser uno en un sueño y otra en el otro, cuerpo o espíritu, razón o sufrimiento, distintos temas del cuerpo y de la sensualidad. El relato que le sigue, no es solo uno, sino tres, tres pequeños fragmentos de dudas místicas y filosóficas de Erwin Ranfis, dramaturgo del Perú, innovador e irónico, a continuación un relato gatuno de Yoni Baca, joven y bella escritora, sobre un gato con esencia de humano, un recuerdo, el cuerpo y las sensaciones en medio de la noche, los recuerdos de ella, de sensaciones y sueños, un relato que disfrute tanto como todos los que son parte de Arte y Fuga. Espero ir el Sábado 14 de Mayo a las seis o siete de la noche a ver la presentación de la revista en el auditorio del ICPNA CUSCO. Que sigue apoyando a la cultura y su difusión. Ahora soy fuga, como diría mi buen amigo Cesar.

martes 12 de mayo de 2009

Algunas luces y sombras de Susang Sontag


Estaba viendo unos periódicos en un archivador y encontre algunos artículos sobre escritores, pintores y escultores, entre ellos encontre uno sobre Susang Sontag. Es muy interesante, aquí les dejo una parte.

La vida de una Luchadora
Por: Tomás Eloy Martínez Escritor


Susan Sontag dejó, al morir hace cuatro años, un caudal incontable de notas dispersas, ensayos inconclusos, anotaciones para un diario.
Su hijo, el periodista y editor David Rieff, dice que jamás recibió instrucciones sobre lo que debía hacer con esos textos. Aunque Sontag sufría un cáncer de la sangre que en general resiste a los tratamientos más avanzados, “siguió creyendo, hasta pocas semanas antes de su muerte, que iba a sobrevivir”.
Dos veces antes había afrontado otras formas de cáncer y había ganado la pelea. De la primera experiencia, a los 42 años, surgieron las ideas de “La enfermedad y sus metáforas” (1977), uno de sus grandes ensayos.
“Amaba vivir, y tanto su sed de experiencias como sus expectativas de escritora habían aumentado con el paso del tiempo”, escribió Rieff en un libro desolado, “Swiming in a Sea of Death”.
Allí cita un pasaje de los diarios juveniles de Sontag, que acaba de publicar en Estados Unidos: “No puedo siquiera imaginar que un día dejaré de vivir”.
Los diarios y una crónica de Rieff describen el comienzo y el final del personaje de Sontag, esa aristócrata de la contracultura, crítica y protagonista del “star system” intelectual. Si en el ocaso se relatan los sufrimientos físicos a los que se sometió para seguir viviendo (un trasplante de médula sin esperanza, entre ellos), en el origen se cuenta el sufrimiento mental por el que pasó hasta descubrir que su vida estaba regida por al afán de conocer más, por saberlo todo.

El artículo completo se puede encontrar en: http://www.elcomercio.com.pe/impresa/notas/luces-sombras-susan-sontag

jueves 23 de abril de 2009

Pablo Meneguti, el mago



Era un tipo rudo, de esos que no vienen con segundas. Tenía los ojos llenos de unas ojeras curiosas y desbordantes. Los párpados cansados. Jorge Sansuin, nombre artístico de Pablo Meneguti, natural de la ciudad de las Orquídeas, ciudad portuaria del sur de Martinica, estaba preocupado desde muy niño de hacer un truco, un truco maestro. Desaparecerse a sí mismo. Esto se le había ocurrido al ver a Houdini encerrado en un estanque de agua. Claro que su truco no tenía nada que ver con el de Houdini, pero se le había ocurrido, mientras pintaba en la pared unas palabras y recordaba el truco de Harry en unos dibujos. Eso ya hace algún tiempo. Ahora estaba en una habitación, en la noche, solo, tratando de saber como podría desaparecer. Entonces, como sin proponérselo, tomó de una pequeña mesa el libro de la magia de Alberoni Lasari, hijo de italianos, y que en 1180 se fue a vivir al lugar que está bañado por dos grandes ríos. Él era un hombre secreto y conocido por pocos que admitió haber logrado ese truco. Era un libro mágico de la antigüedad, tal vez del año 1200 de nuestra época, un libro ateo y profano...